El momento de la plurarquÃa
Miércoles, 27 de Febrero de 2008 - por David de UgarteRedes distribuidas, plurarquÃa, mar de flores… las categorÃas sobre las que pensamos la comunicación en Internet están dando el salto, a través de experiencias novedosas en la empresa y la organización local, al mundo social en general
Siempre me maravilló que pulsando con el ratón un icono se abriera la bandeja del CD. HabÃa en ello una promesa implÃcita. La promesa de que lo que vivÃamos como una interacción simbólica, virtual, como mera comunicación inmaterial, podrÃa un dÃa ordenar también nuestra vida productiva, nuestro entorno social inmediato.
Intuitivamente casi todos los que llegaron a finales de los 90 a Internet sentÃan el vértigo de la promesa de un mundo que apenas se definÃa como libre. Una libertad que se contaba sin aliento, rápida y fugaz como los relatos de aquel Wired de los noventa. Era un mundo libre, pero era libre en una manera completamente nueva.
Por eso la aparición del concepto de plurarquÃa y su fundamentación sobre las topologÃas de la red fue tan importante como la misma expansión de Internet. Tras él vendrÃan los plurarquismos. La comprensión del mundo como un mar de flores, como un conjunto de redes y no como una red.
Cuando hoy vemos el pensamiento norteamericano sobre la red, desde Berlin Johnson al último libro de Scott Adams, o sus ecos locales, nos parece cojo, simplista, antiguo.
Es cierto que muchos años antes la EconomÃa del Bienestar, una rama ya venerable del análisis económico, demostró desde el Teorema de imposibilidad de Arrow al principio de liberalismo mÃnimo de Sen la imposibilidad de una función de agregación de preferencias que respondiera a lo que cualquiera juzgarÃa unos mÃnimos exigibles (como el principio de no dictadura, la transitividad de las elecciones finales o tener en cuenta el principio paretiano de eficiencia).
Pero hacÃa falta la experiencia social de la Wikipedia, digg o menéame, con el inevitable primer enamoramiento, la aparición de oligarquÃas participativas y la consecuente puesta en cuestión de la lógica que al defender la existencia de una única red social cree alcanzable una única verdad social, para que nos dieramos cuenta de que pulsábamos el botón equivocado.
Lo maravilloso hoy es ver las primeras experiencias de plurarquÃa en la organización local y en la empresa.
La plurarquÃa está saliendo de su nido original.
Pulsamos en la pantalla sobre el icono y la bandeja del CD se está abriendo.


Febrero 27th, 2008 a las 11:18 am
[…] digestiones sociales son largas. Hoy comentaba en el último post de la Bitácora de las Indias que: Es cierto que muchos años antes [de la Wikipedia, Digg, meneame, etc.] la Economía del […]